La vida de nuestro planeta estaba en equilibrio, hasta que una especie decidió que éramos la especie superior, e implanto su fuerza por encima del resto de las especies. Lo único que logró, fue romper el equilibrio natural. Hoy más que nunca decimos tener conciencia ambiental y es una vergüenza que todo siga pasando como si no pasará nada. La palabra sostenibilidad se volvió una moda, sostenibilidad, debe ser un trabajo de todos, no de un grupo o tipo de negocio. La sostenibilidad, es equilibrio social, económico y medioambiental.
Las abejas son seres maravillosos, de las cuales aprendemos siempre, su laboriosidad y el trabajo por su familia. Pero lastimosamente estamos invadiendo todos sus espacios, y muchas de ellas se están refugiando en nuestras casas. Pero ya no vamos a tener ese problema, estamos construyendo “hoteles para las abejas y los insectos”, ¡eso es gracioso! Hemos olvidado que ellos estaban aquí antes que nosotros. Los insectos son una de las formas de vida más antiguas de este planeta. Antes de que los dinosaurios caminaran por la Tierra, los insectos ya estaban allí. Se habla que sus orígenes se remontan a más de 400 millones de años y son extremadamente exitosos. El planeta se cuida solo. Los insectos son Polinizadores cualificados, servicio de limpieza sin costo, control de basuras, alimento para otros animales, y más.
Te pregunto: ¿Será que nosotros tenemos más conocimiento que ellos, para construirles casas?
¿Realmente los insectos no tienen en donde vivir?
¿Será que lo único que buscamos es reconocimiento, y alimentar nuestro ego ecológico?
¿Será que pensamos que ellos necesitan de nosotros?
¿Será que ellos no podrían vivir sin nosotros?
y muchas más preguntas me hago.
¡Cuando una especie se extingue es para siempre! y con esta frase, no me refiero a los animales, me refiere al ser superior “A la especie pensante”, aunque esto lo pongo en duda.
¿Con estos hoteles evitaremos que los insectos estén en nuestros techos, en nuestras plantas y en nuestras casas?… o con este invento de nuestra genialidad haremos que nuestra casa se llene más de insectos y luego buscar la estrategia para eliminarlos. Porque hemos olvidado que antes de construir nuestras casas en dicha zona, esta era lugar de anidación, fuente de alimento, caza y reproducción de muchos animales. La Fundación recibe más de 20 llamadas diarias de personas que quieren que les retiremos las avispas y abejas meliponas de los aleros del techo, balcones, puertas y jardines, porque según ellos, los animalitos se equivocaron en la decisión de hacer su casa en dicho lugar.
“No hay lugar para los polinizadores, en la ciudad, ni en el campo”, solo pueden entrar en los hoteles que los humanos estamos construyendo para ellos, ¡ya se corrió la bola!, ya todos los insectos lo saben, aquí no caben, para eso tienen hoteles. Con esto estamos llevando a nuestras abejas, abejorros y avispas, a desarrollar nuevas enfermedades, producto de la manipulación del hombre.
Los insectos y demás animales tienen que pasar a diario por un cóctel de pesticidas e insecticidas, que está provocando el declive de tantas especies. La agricultura intensiva que no les deja espacios seguros, para anidar, alimentarse, refugiarse o reproducirse. Los bosques desaparecen y en nuestras casas tampoco son bien recibidos. Hoy con tristeza veo, que en nuestra ciudad cada día hay más venenos utilizados en las grandes urbanizaciones, centros comerciales, parques recreativos o en una casa de barrio. ¿porqué los venenos se venden como si nada? ¿porqué seguimos vendiendo venenos que matan a las abejas, y a muchas otras especies?
Amamos la naturaleza, ciertamente, pero no cesamos de desconfiar de ella, de tratar de dominarla y a veces de destruirla, al extremo de comprometer nuestro futuro común.
Hoteles para abejas e insectos, acaso debemos hacer esto para disfrazar el verdadero problema, la verdadera causa por la que desaparecen tantas especies. Dentro de poco comenzaremos a hacer los nidos de las aves para que no se desgasten… Hacerle castillos a las terminas o a las hormigas, con la precisión de un arquitecto, porque de pronto se les olvida alguna columna, o les construimos las madrigueras a los castores, por si se les descuadra una ramita, o comencemos a colocar en orden los corales.
Pero no se preocupen, ya tenemos hoteles para las abejas, y los insectos, y además con feromonas, quien dijo que ellas requerían ese tipo de ayuda. ayudarnos a nosotros es ayudar a la naturaleza. Sabemos que es lo que está pasando, ¿por qué disfrazarlo?, solo por llenar nuestro ego y glorificarnos. Solo tenemos que hacer una cosa, y es concientizar a todos sobre el verdadero problema, un problema que nos lleva a la perdida de insectos, de polinizadores y animales en general; de plantas, de alimento, de oxígeno, de vida. Nos llevará a la desaparición de la especie humana. El planeta seguirá, debemos recordar, que el planeta no requiere de nuestra presencia, lleva millones de años de evolución, aquí los nuevos somos nosotros.
Las abejas son los centinelas del bosque, hadas maravillosas con millones de años de evolución, pero no son las únicas, son millones de seres que mantienen el equilibrio en un ecosistema colmado de pequeños detalles, muchos de ellos tan frágiles y fuertes a la vez, pero nosotros los hombres rompemos ese equilibrio con nuestra intromisión.
Nuestra ciudad cada día es más verde, y es ¡fantástico!… pero debemos estar preparados para tener más bichos, no solo mariposas monarcas y eso que las mariposas son aceptadas en su última fase, porque a muchos no les gusta las bellas orugas que se comen las hojas de nuestras plantas. “Pero es naturaleza”, o como cuando alimentamos a los colibrís porque queremos tenerlos cerca. Con esto estamos evitando que ese colibrí visite las flores, porque nosotros le estamos brindado alimento. El cuidado de nuestra biodiversidad, nuestros bosques, a veces solo se limita a no entrometernos.
Hoy estoy más que segura, que a las abejas, insectos, polinizadores y toda nuestra naturaleza, solo hay una forma de ayudarle, y lo pongo entre comillas, porque realmente los salvados somos nosotros. Tenemos que dejar los agrotóxicos, hay muchas formas de controlar las mal llamadas “plagas”, tenemos que dejar de talar de la forma indiscriminada, con la absurda idea que si talamos 500 árboles, podemos sembrar 1500… no, tenemos que dejar de talar nuestros árboles que ya tienen toda una vida, todo un ecosistema, debemos saber que no se trata de reciclar, sino de consumir menos. Sembremos árboles, muchos, y ojalá de nuestra zona, árboles autóctonos. Tenemos que tener una economía más circular y menos lineal. Tenemos que adelantarnos a los hechos, mirar más allá del negocio, solo tenemos un planeta para vivir, y nos estamos consumiendo lo que no debemos. Aunque muchos lo nieguen, el calentamiento global, es real, los animales lo están gritando, muchos han evolucionado, para adaptarse, los osos polares se demoraron miles de años para poder vivir en el hielo, y ahora su casa se derrite, y no tienen tiempo para adaptarse, ni evolucionar. Tenemos que fomentar prácticas más sostenibles, basadas en la ecología, la educación ambiental, sensibilización y la concientización debe ser nuestro estandarte.
Dejar de consumir lo que no nos hace bien, porque si no nos hace bien a nosotros, tampoco le hace bien al planeta.
La historia se repite, se repite y se repite… Dejemos de alterar el equilibrio de la naturaleza, como lo hemos hecho durante muchos años. Les refresco la memoria con algunos ejemplos: El Castor en Argentina. La pitón de Birmania, en la Florida. Conejo Australiano, en Oceanía. Caracol Africano en Colombia. El Hipopótamo Africano en Doradal Antioquia. La nueva plaga de la granadilla, y el aguacate entre otras.
Tenemos que seguir exigiendo a nuestros gobernantes, que nuestro bienestar, es más importante que los valores económicos, que siempre están por encima de nuestra vida, y la vida de nuestra especie, “los humanos”.
No hay tiempo, no hay que perder el tiempo. El tiempo se acabó. Dejemos de ser producto de la manipulación. Basta de experimentar, con seres tan importante para nuestra supervivencia, en este planeta.
Cuando una especie se extingue es para siempre.
Helena Jaramillo G.
Miel de Colombia Fundación.
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